La semana pasada,
cuando llegamos al Museo Recordatorio del Holocausto en Jerusalem, Yad Vashem,
para cubrir la ceremonia con el Papa Francisco, divisamos de inmediato, entre
la fila de quienes aguardaban para entrar, una campera tricolor adornada con
estrellas. Alguien se había «puesto» la bandera de Venezuela de
abrigo.
Era
el joven Gustavo Adolfo Franco Picaza, de 22 años, estudiante de Derecho en
Maracaibo, que aún no podía creer estar en Jerusalem. Gustavo fue el ganador de
un concurso lanzado por el Ministerio de Turismo de Israel, que exhortaba a los
participantes a explicar en un corto video, porqué acompañar el viaje del Papa
a Israel. Él no dudó un minuto y se largó a intentarlo. Su mensaje fue que
deseaba que su país, Venezuela, esté representado «en la tierra de
Jesús».
La
alegría de haber sido electo como ganador, quedó momentáneamente empañada por
las complicaciones técnicas. Dado que Venezuela no tiene ahora relaciones
diplomáticas por Israel, años después de haberlas roto el entonces Presidente
Hugo Chávez, sus intereses en el exterior los representa Canadá, pero así,
todos los trámites son más lentos y engorrosos. Quiso la suerte que Gustavo es
hijo de madre colombiana y tiene por ello también ciudadanía de Colombia, lo
cual le facilitó todo.
Atraídos
pues por la bandera de Venezuela en Yad Vashem, nos acercamos a Gustavo , quien
compartió con nosotros su visión de lo que está viendo en estos días invitado
por el Ministerio de Turismo de Israel. Fue también una oportunidad para
escuchar de primera mano un testimonio directo sobre la situación actual en
Venezuela. Triste oportunidad por cierto, por su contenido.
P:
Gustavo, llegaste por unos días, en un momento muy especial… ¿Cómo te va
tratando Israel?
R:
Hermosamente. El ministerio de Turismo se ha portado con nosotros excelente, no
ha perdido ningún detalle. Estoy Enamorado de esta tierra, me enamoró,
sencillamente. Me llevó una opinión magnífica del pueblo judío. A pesar de ser
cristiano me han aceptado como otro judío más.
P:
Con que te sientas a gusto como cristiano en Israel, eso está muy bien… Así
debe ser.
R:
Pues te cuento que fui al Muro de los Lamentos. Se veía un poco la cruz que yo
llevaba colgada. Un judío, con amor, me abrazó, me colocó la «kipa» y
oró conmigo por la paz de Venezuela. Fue algo muy fuerte… yo lloraba y
pensaba… somos hermanos a pesar de no creer todos en lo mismo, aunque sí en
el mismo Dios. En estos días me sentí como otro judío más, como otro israelí
más…el trato de la gente con el turista, la hermandad del pueblo judío es
algo impresionante….mi corazón se queda en Israel.
P:
Cuando ganaste el concurso ¿sabías que estarías hoy aquí en Yad Vashem y que
verías relativamente de cerca al Papa Francisco?
R:
No, lo de aquí en Yad Vashem fue para nosotros, para mi mamá y para mí, la
sorpresa. La idea era acompañarlo peregrinando, mientras él visitaba, visitar,
pero hasta ahí. Que el Ministerio nos haya conseguido estar hoy aquí, es una
gran alegría y un gran regalo por supuesto.
P:
¿Qué le dirías al Papa si pudieras hablarle?
R:
Le pediría que oremos juntos por la paz de mi país y del mundo entero, que hace
falta. Por la paz de mi país me refiero más que nada a Venezuela que en los
últimos meses ha estado marcada por la violencia y la división entre hermanos. Por
eso vengo a orar en Tierra Santa.
P:
¿Cómo vives tu vida diaria en Venezuela?
R:
Vivo con miedo, vivo con terror, pensando que al salir de mi casa podrían
matarme para robarme los zapatos. O que al salir de la universidad me pueden
matar por solamente tener una gorra tricolor o solamente pensar diferente al
gobierno. Vengo a Israel, veo la seguridad, veo cómo el pueblo está feliz en su
calle, veo cómo la gente trabaja con felicidad, cómo el pueblo sale a la calle
sin miedo.
Eso
es lo que le hace falta a mi país: salir a la calle sin miedo.
P:
¿Esa es realmente la sensación con la que vives…el miedo?
R:
El miedo, por completo. Yo no sé si salgo de mi casa, si voy a regresar a mi
casa.. No lo sé. Y
mi familia, cuando salgo de mi casa, creo que cuando llego de vuelta es una
felicidad por completo porque llegué a la casa. Hay amigos que no han llegado a
su casa. Por un teléfono, por una cartera, los han matado. Es una situación
crítica la que se vive en el país. La escasez de alimentos es algo crítico. Yo
vengo acá a Israel, entro a un supermercado y hay de todo. Lo mismo en
Colombia. La gente no hace cola para nada. En mi país hay que hacer cola de
ocho horas para poder comprar un kilo de arroz, un litro de aceite. Eso es lo
que me duele, que con una patria tan rica, tan bendecida por Dios, tengamos que
pasar estas necesidades.
P:
¿Cómo viviste tú la época de Chávez?
R:
La viví verdaderamente. Vi el sufrimiento de amigos y familiares despedido por
el gobierno de Chávez, que tuvieron que dejar todo lo que tenían para irse a
otro país porque en Venezuela no teníamos calidad de vida. Me sintió la muerte
del Presidente como la de cualquier hombre. Oré por el descanso de su alma
.Pero ahora veo que el heredero, como se hace llamar el Presidente Maduro, a
nuestro país lo está devastando por completo.
P:
¿Es peor que Chávez?
R:
Peor que Chávez. Por su política de estado, una política exclusionista, llama
al pueblo a las armas. Eso no aporta nada a la paz. Las peleas con los estados
hermanos porque piensan diferente que el gobierno venezolano. Que nosotros
tengamos que recurrir a otro país para poder salir de nuestra patria. Que no
tengamos acceso a los dólares de la nación, a nuestro dinero, que nos pertenece
a nosotros, los venezolanos. Que las aerolíneas se hayan ido de Venezuela. Eso
a nosotros nos hace pensar que nuestro país verdaderamente está pasando por una
crisis.
¿Sabes
lo que es hacer ocho horas de cola para conseguir alimentos o medicamentos? Y
no consigues. Yo conocí yendo a Colombia una muchacha con cáncer de mama que
tenía que ir a comprar medicamentos a Colombia porque en Venezuela no lo había.
Familias completas que tienen que emigrar a Brasil porque uno de los familiares
está enfermo de cáncer. Y el gobierno no hace nada para que el país pueda salir
de la crisis.
P:
¿Y la democracia?
R:
No hay democracia. En sus primeros días en el gobierno el Presidente Chávez
decía que salir a manifestar era un privilegio y que el único permiso necesario
era la Constitución.
El Presidente Maduro dice que el permiso para manifestar debe
ser una carta de la Suprema Corte» la
Suprema Corte de Justicia. ¿Qué democracia es esa si tengo
que pedir permiso para manifestar? ¿Qué democracia es esa que si tú sales de tu
casa con una bandera, seas apresado? O que tomes una foto en una manifestación
y te metan preso por tomar una foto. O que salgas con tu hijo a tocar una cacerola
y venga la Guardia
y te golpee por tocar una cacerola. Eso no es democracia.
P:
¿Qué esperarías que los gobiernos latinoamericanos hagan por Venezuela?
R:
Que verdaderamente dejen a un lado el dinero, porque sabemos que el gobierno
venezolano con su chequera del petróleo de los venezolanos, calla la boca de
los gobiernos hermanos de Venezuela. Y no hacen nada. El país sigue igual, no
ha cambiado nada.
Me
inspira algunas veces el terror de los gobiernos hermanos de Venezuela de que
quizás el gobierno les quite el subsidio de algo, que quizás les pueda dar por
el petróleo.Eso es lo que nos inspira a nosotros que los gobiernos hermanos se
callen..Pero pronto saldremos de ésto con favor de Dios. Por eso vine también a
Tierra Santa, para orar por eso, para que podamos encontrar un amigo de paz, de
justicia y libertad, y de amor entre los venezolanos, que es muy importante.
P:
Gracias Gustavo. Y que Dios escuche tus plegarias.
R:
Que así sea. Muchas gracias.
El vínculo venezolano con el Papa.
06/Jun/2014
Montevideo Portal, por Ana Jerozolimski